La Coctelera

Categoría: Lecturas

Ya lo decía yo

Lean esta interesante noticia sobre Las cinco mentiras de los virus en Internet. En resumen, les diré que todo el mundo (90%) se cree -erróneamente- que sabe cuándo su ordenador está infectado y que la mayor parte de malware, viruses y demás viene oculta en las redes sociales y en páginas web "adulteradas", mediante "descargas silenciosas". Ni por mail, ni por emule, por abrir páginas y tener facebook.

Pero lo más importante, y cito (copy&paste) literalmente:

La quinta y última leyenda urbana afecta a las páginas de pornografía, que suelen ser consideradas más peligrosas que el resto. El  37 por ciento de los encuestados considera que hay mayor peligro de infección en web con pornografía que en el resto de sitios web, quizás por la reputación dudosa del contenido pornográfico.

La realidad, sin embargo, puede ser la contraria según G Data. La industria del porno genera mucho dinero y el propietario de una web dedicada a explotar estos contenidos vive de su correcto funcionamiento y, por eso mismo, suelen encargar su programación, mantenimiento y seguridad a profesionales.

Seguro que os dejo más tranquilos...

"Para mujeres"

Echaba un ojo a las librerías el pasado sábado, después de comprarme La voz de las espadas (La primera Ley-1), de Joe Abercrombie, cuando de repente una frase promocional en la portada de un libro llamó mi atención:

"EL CÓDIGO DA VINCI PARA MUJERES"

El libro en cuestión es Juliet, de Anne Fortier, aparentemente una revisitación romanticona de Romeo y Julieta en clave de juego de pistas y misterio a lo Dan Brown. La frase se atribuye al Publisher Weekley.

Como iba con mi señora le pregunté qué le parecía la frase, y no le hizo mucha gracia, no. Más que nada, le pasaba igual que a mí, que no sabía cómo interpretarla.

El texto original señala que "Fortier navigates around false clues and twists, resulting in a dense, heavily plotted love story that reads like a Da Vinci Code for the smart modern woman", que traducido -con ayuda de google- viene a ser "Fortier navega alrededor de pistas falsas y giros, dando lugar a una densa y fuertemente trazada historia de amor que se lee como un Código Da Vinci para la mujer moderna e inteligente".

Y aquí sí que entiendo lo que quiere decir, lo que decía antes,una novela romántica mezclada con un juego de pistas en un escenario como Roma.

En cambio, la simplificada frase estampada en la portada de la edición española, más que adular a la lectora tipo de este género, el romántico, parece dar a entender algo más rancio, más sospechoso... ¿O no? Quizá sólo sea una impresión mía, que tengo la mirada sucia...

En todo caso, me pregunto para cuándo un Codigo Da Vinci para hombres...

Una sinopsis: http://laplazapapeleria.blogspot.com/2011/05/anne-fortier-juliet.html

http://www.planetadelibros.com/juliet-libro-49031.html

Epub en el kindle

Leo via el reader castizo que Amazon parece haber entrado finalmente en razón y, en un futuro no muy lejano, y actualización mediante, permitirá que sus cacharros lean ebooks en formato epub. Sabemos que no es el mejor, pero sí el más extendido, así que era lógico que, más tarde o más temprano, estos libros electrónicos entrasen en nuestros kindles. Aunque la verdad es que me va de perlas con el .mobi, no dejo de tener toneladas de archivos en la otra extensión, así que si me ahorro una conversión (que no, porque me gusta remaquetar los textos y dejarlos a mi gusto) pues mejor que mejor. Sin duda esto ayudará a que Amazon se forre aún más y a que más gente se anime a apuntarse a esto de leer en pantalla de tinta electrónica.

Si tenemos en cuenta, además, que se rumorea que el desembarco de Amazon España será para estas Navidades, podemos prever unos buenos Reyes Magos en cuanto a aparatos y títulos en español, y una revolución del mercado editorial para 2012, aunque este es otro tema más peliagudo.

El principal (y casi insalvable) escollo de Amazon para instalarse en España y poder aplicar sus políticas de venta ( y poder hacer cosas como esta: Amazon vende el disco de Lady Gaga a menos de 1 dólar) es la ley de precio fijo del libro (vean esto y esto). Esta es la ley que marca el descuento máximo del 5%, pero aunque no soy muy ducho en las lides jurídicas, veo ciertos "agujeros" por los que podría colarse (-los libros usados están excluidos, por ejemplo, pero ¿como justificas que un libro electrónico es de "segunda mano"?; los descatalogados también quedan fuera; y no hay que descartar acuerdos entre las grandes editoriales y Amazon, aunque supongo que los libreros se les echarían al cuello. Hay precedentes-. También está la cuestión del IVA (un ebook está grabado con un 18% de IVA, frente al 4% de los libros de papel,mientras que en Estados Unidos los ebooks tienen IVA 0.)

Todo esto podría significar que en un año podría comprarme La sangre de los King, de Jim Thompson, (descatalogado, puesto que la última edición es de 1980!!!!) en formato .epub, .mobi o .azw, directamente desde el wifi del kindle en Amazon.es por un par de euros.

O seguir como hasta ahora.

Más links al respecto:

http://www.muycomputer.com/2011/05/23/el-kindle-sera-compatible-con-el-formato-epub

http://www.analitica.com/tecnologia/8323963.asp

http://www.elereadercastizo.com/

Fringe Matters

De patata me he quedado después de ver el último episodio de la Tercera temporada, creo que la mejor hasta la fecha, de la mejor serie de ciencia ficción de los últimos años. Después de quitarse la muleta de Expediente X y Perdidos, Fringe ha sabido llegar a los frikis que, como un servidor, bostezaban de aburrimiento ante la televisión.

Con un giro final solo a la altura del último episodio de la primera temporada, y que procuraré no desvelar aquí, se ha abierto todo un mundo de posibilidades que, ojo, parece bien estudiada y no un mero cliffhanger para engancharnos a la Cuarta y más que probable última temporada.

Porque, ojo, el gran enemigo de Fringe no es Walternativo, sino la audiencia (americana), que inexplicablemente le está dando la espalda. A lo mejor es cosa de horarios, o quizá es que el público USA ya se ha cansado de misterios, de fenómenos paranormales, de agentes del FBI y de amenazas apocalípticas...

El caso es que si Fringe ya las pasó putas este año, y consiguió renovar in extremis, el siguiente no va a ser mejor, con todo el peligro que esto conlleva. Una cancelación prematura daría al traste con la línea argumental que se acaba de abrir y nos dejaría, sino con todo, si mucho por resolver y cerrar. También os digo que, en mi opinión, sería un error prolongar esto más allá de esa futura cuarta temporada, que algo hemos aprendido del Multiverso Marvel y las Tierras Infinitas de DC.

Lo siento, pero Fringe no es Stargate SG-1 ni Hospital Central, así que será mejor cerrar la cosa con dignidad antes de meternos en un fregado interdimensional al estilo de El Único de Jet Lee.

Ale, mientras espero vuestros sabios comentarios -sobre todo los de Luis Miguez-, os dejo con esta coplilla:

Allá va la despedida 
la que echó la Olivia al junco
me han dicho que andas caliente 
caramba si te barrunto

Links de interés para el curioso y el fan (en español y con spoilers):

http://zonafringe.blogspot.com/

http://fringefilia.blogspot.com/

http://lavacadefringe.wordpress.com/

Adiós, brujo

Por fin he terminado La dama del lago, el último tomo (editado en dos) de la Saga de Geralt de Rivia, al que acusé de flojeras, en su día, de oídas. Una vez leído, y con el calentón de tener las últimas líneas todavía bullendo en la cabeza, creo entender qué le disgustó a este amigo, que suele tener, en estas lides literarias, muy buen criterio.

Lo que digo aquí, y lo defiendo a fuego y acero, es que Andzrej Sapkowski le da sopas con onda a George RR Martin, y si el primero, en lugar de polaco fuera americano, tendríamos merchandising del brujo Geralt hasta en los calzones. Libros bien escritos, mejor traducidos -aunque habré de contar algo al respecto del libro 7-, épicos y divertidos, entretenidos. Una puta obra maestra que, al contrario que la del coñazo de la canción de hielo y fuego, sí está completa.

Sapkowski lidia con la presión de hacer un final que no defraude a los fans, pero con la chulería del que se sabe objeto de deseo y quiere lucirse ante el tendido, nos pega un vacile de chorrocientas mil páginas al más puro Stephen King, con la aparición de decenas de personajes que aportan otros tantos puntos de vista, ojo, incluso desde el futuro, y de otras dimensiones. Aquí, quizás, peca como el Maestro de Maine, de excesividad, porque lo siento, pero la verdad es que me sobran perspectivas, desventuras chorras y tramas paralelas que no van a ningún lado. No me atrevo a decir que estén de relleno, para que la cosa abulte, pero casi casi. La historia central, la de Ciri, la Elegida, la Neo de la saga, se ve constantemente interrumpida por pequeños "cuadros", tantos que uno no sabe ya si saltárselos, como cuando cantan los putos elfos del Señor de los Anillos. Joder, lo que cantan en los libros de Tolkien... Menos mal que uno ya está curtido en estas lides gracias al Rey del Terror, y si de algo me ha servido zamparme La canción de Susannah o los Tommynockers, ha sido para armarme de paciencia y no lanzarlo por la ventana a las primeras de cambio.

Los que somos más del brujo que de la puta cría, a la que llegas a cogerle manía en los tomos 5 y 6, pues nos volvemos a ciscar en ella casi en toda la primera mitad del libro, o sea, el 7.1, en donde Cirila se nos revela como la encarnación del japo de Héroes, aunque la cosa remonta para bien en  el 7.2. Para nuestra desgracia, el de Rivia no pasa de secundario de lujo, y solo retoma algo de protagonismo al final, donde incluso se nos ofrecen algunas escenas dignas de las primeras aventuras de Geralt.

Por sus muchas más virtudes que defectos, el libro es bueno. Merece la pena el esfuerzo, y la resolución es muy digna y deja un buen sabor de boca. Se disfruta con las batallas, con el sentido del humor cabronías del polaco, con las reflexiones sobre la guerra y el mal... Y los detallicos, cientos, anacrónicos, que aportan esa chispa característica de toda la saga. Detalles algunos que uno no sabe hasta qué punto son obra suya o del traductor, como parafrasear al mismísimo Julio Iglesias, entre otros muchos "españolismos" ¿accidentales?

Ha merecido la pena la espera. Lo que ya no tengo tan claro es pagar dos veces por el mismo libro, pero eso es otra historia. Queda pendiente para el verano el releer del tirón la saga completa para sacarle el verdadero jugo. Hasta entonces, adiós, brujo.

Confieso que he leído

Este fin de semana terminé de leer I am Ozzy, la autobiografía del señor Osbourne, subtitulada en castellano como Confieso que he bebido, en un extraño juego de palabras nerudense.

Como era de esperar, un libro lleno de anécdotas del cantante de Black Sabbath, narradas por él mismo y trasladadas al papel, una tarea que tuvo que ser muy dura, por el periodista Chris Ayres (creo que estuvo en Irak, así que no se asustaría fácilmente).

Aunque siempre he sido más de la etapa Dio, y del Toni Martin del TYR -coincido plenamente con la opinión de que este disco y Heaven and Hell son lo mejor de BS-, he de reconocer que el loco de Oz siempre me ha fascinado, quizás por aspectos que van más allá de los musicales, aunque no se puede negar que tiene decenas de temazos, en el grupo y en solitario, y es uno de los imprescindibles en las recopilaciones de rock que me hago para escuchar en el coche.

En el libro, que a pesar de todas las salvajadas que cuenta es bastante políticamente correcto, Ozzy explica desde sus orígenes como chico humilde, hasta su paso por la MTV, detallando casi cualquier gilipollez en la que se ha visto implicado y su catálogo personal de trastornos, adicciones y humillaciones personales. Pero, por encima de las barrabasadas y las drogas, sólo casi equiparables a las cosas que narra Motley Crue en su propia autobiografia grupal -y obra maestra del género-, Los trapos sucios, el libro cuenta dos historias bien distintas pero inseparables: la de la génesis de Black Sabbath, y la historia de amor de Ozzy y Sharon.

De lo primero tenemos múltiples referencias, libros, estudios y páginas webs con la información, a veces más contrastada y completa de lo que puede o quiere recordar Ozzy, quien, por cierto, en ocasiones tiene ciertas lagunas respecto a las disputas que ha mantenido a lo largo de los años con su banda y otra gente, y peca de demasiado, e increíble, buenrrollismo, hasta con Dio.

Pero lo que más me ha llamado la atención es la parte de Sharon. Odiada por los fans del grupo, tachada de ser la culpable de algo así como de convertir a Ozzy en un bufón televisivo, de putear constantemente a Tony Iommi, de pesetera y egomaníaca, se convierte en el eje central de la segunda mitad del libro, reivindicada por su marido en cada página. Supongo que no es para menos, ya que si no fuera por ella, John Michael Osbourne no sería la leyenda que es; probablemente ni siquiera estaría vivo. Una historia de amor, que es puro rock'n'roll.

Por cierto, dado que sabemos que Sharon mete mano en todo lo que hace su marido, es lógico pensar que el libro pasó por ella antes que nadie, y que fue convenientemente expurgado y retocado a su gusto. Al menos, a mí sí se me ha quedado esa impresión, sobre todo en algunos puntos del libro, no tanto en aspectos personales como los que se refieren a su management, con lo que habría que ver qué se ha quedado en el tintero.

Un libro recomendable, entretenido, divertido las más de las veces, otras no tanto, porque las payasadas y desfases de Ozzy llegan a dar miedo. Aunque la traducción es buena, supongo que leído en su versión original, con las propias palabrotas y giros linguísticos de Ozzy, hará más gracia...

Y por cierto, un toque de atención a la editora española, que parece no haberse molestado en echarle un ojo al texto antes de mandarlo a imprenta. Es intolerable la profusión de erratas, falta de signos de puntuación y acentos en un libro de 22 euros que, por lo demás, está bastante bien editado.

Lecturas varias de abril

Recupero aquí estas palabras de Douglas Adams que inician un artículo de 1999, How to stop worring and learn to love the Internet (Cómo dejar de preocuparse y aprender a amar el Internet) (enlace al texto en inglés) sin ninguna razón aparente, más que el sentirme viejo y un poco al hilo de ciertas conversaciones que he tenido esta semana santa sobre nuevas tecnologías, ereaders, móviles táctiles o con teclado, feisbuk y tuiter como encarnación o no del Anticristo...

1) Todo lo que está a nuestro alrededor cuando nacemos es normal.

2) Todo lo que es inventado entre ese momento y antes de que cumplamos 30, es increíblemente excitante y creativo, y con un poco de suerte puedes hacer carrera en eso.

3) Todo lo que se inventa después de que cumples 30 está en contra del orden natural de las cosas y el principio del final de la civilización tal como la conocemos, y nos habituamos hasta que está alrededor de nosotros cerca de 10 años, cuando gradualmente la aceptamos.

Ale, ahora a reflexionar según la franja de edad en la que se encuentren...

Y por cierto, qué decirles de Adams, a quien me he decidido a leer este mes por influencia de mi hermana. Pues primero, que el Autostopista Galáctico no me ha hecho gracia. No me la hizo la película y tampoco le he visto esa vis cómica a un libro cuyos fans se cuentan por millones en todo el mundo. Creo que es un problema mío con los autores británicos que se suponen que son graciosos, porque tampoco me hacen gracia Wodehouse ni Tom Sharpe. Pero...

...ahora estoy con Dirk Gently, detective holístico, que hasta donde llevo leído lo estoy disfrutando más, y no es que me esté descuajeringando de la risa, pero le veo más y mejor fuste. La putada, que mientras del autostopista hay lo menos cinco libros, de este sólo dos y la incompleta -e intraducida al cristiano- del salmón (ojeen su bibliografía en wikipedia).

Ah, también he conseguido terminarme el Criptonomicón, de Neal Stephenson.La conclusión: me gustan la criptografía y la criptología clásicas, no entiendo ni papa de sistemas cripto-informáticos, ni de matemáticas más complejas que una división (culpemos a las calculadoras del móvil). La trama actual aburre a las ovejas, la trama de la segunda guerra mundial es cojonuda. Sobran la mitad de personajes, tramas secundarias, y páginas. Por lo demás, bien, aunque mis niveles de conspiranoia ha subido un nivel.

No entiendo a los contemporáneos

No conozco personalmente a nadie que haya leído el Ulises de James Joyce, El arcoiris de la gravedad, de Thomas Pynchon, El tiquet que explotó, de William S Burroughs... Sí he leído a gente que dice que los ha leído.

Yo reconozco que me han superado, sobre todo Burroughs, del que creo que no he conseguido terminarme ningún libro.  Lo que me pasa con estos etiquetados maestros de la literatura contemporánea es que me saca de quicio la forma en que están (des)escritos sus libros. Ese estilo transgresor, rompedor, y demás epítetos que para mí sólo significan que están mal escritos. Sin signos de puntuación, sin coherencia interna, sin lo que hace que una novela sea una novela legible...

Leo, traducción googlesca mediante, el estupendo artículo Good Books Don't Have to Be Har. que tiene un par de años pero que explica exactamente lo que sucede con estos tipos y lo que ocurre hoy en día. En resumidas cuentas, que los antes mencionados puede que tuvieran poderosas razones para escribir lo que escribieron, y cómo lo escribieron -el artículo aporta con acierto las pistas-, y sí, como también ahí se indica, el siglo XX se llenó de obras maestras antes de que llegase a la mitad.

Pero en el siglo XXI no tiene sentido enfangarse en hacer de la novela un jodido rompecabezas sin comas, sin voces identificables, en escribir un tocho de 1.100 páginas que es un AUTÉNTICO COÑAZO o peor aún, más demencial que el Necronomicón en verso. Entiendo que a los críticos, culturetas y profesores universitarios de Literatura se les ponga dura con estos textos que sólo ellos creen entender, en un ejercicio que tiene más de psicoanálisis que literario. Cada secta necesita su propias escrituras sagradas.

Yo, al menos, agradezco leer algo con sentido, con cierto orden. Con diálogos con guiones (eh, McCarthy, que si no sabes la combinación de teclas del word para guiones largos, te la paso). No sé, creo que hay más obras maestras bien escritas que lo que los modernistas, y sus imitadores (sí, Bret Easton Ellis, te estoy mirando a ti, aunque no eres el único), nos han legado.

Para ser original, y bueno, no hay que cargarse la gramática ni la ortografía -o sino los fritillas, chonis y poligoneros serían los nuevos Faulkner-, ni emplear un vocabulario que haría enrojecer de vergüenza ajena a Thor. Que una cosa es experimentar y otra tomar el pelo con la excusa de que en el arte todo vale... Tampoco tiene fuste embarcarse en disgresiones metafísicas acerca del ser y del estar, como bien se señala en el artículo; la calidad y el mensaje no están reñidos con el entretenimiento, y no es ningún delito recurrir a los géneros de ficción para contar esa historia.

A ver si por estos lares cala el mensaje...