Yo también me sumo a los cientos, o miles, de blogs que, desde el pasado sábado, se apuntan a comentar lo sucedido en el festival de la canción europea. LORDI, banda de hard rock disfrazada de demonios del Warhammer, se impuso sobre los casposos de turno.
Heavys y rockeros en general brindamos con mahous la pasada madrugada a la salud de estos finlandesdes que, sin apenas apoyo de su televisión estatal -me han contado que no les dieron dinero ni pa fuegos artificiales, que tuvieron que ponerlos de su bolsillo-, y a pesar de la rechifla de los presentadores, comentaristas y fans en general, dieron una soberana patada en las ingles al maldito concurso y a sus encorsetados cánones.

Habrá quien diga que ganaron no por la canción (me han dicho los expertos, que no era de las mejores del grupo) sino por la parafernalia que llevaban. A mi me parece bien, y lícito, que en lugar de llevar a cuatro jamonas bailongas se visitieran de Ordas del Caos, que en vez de enseñar las tetas por el escote, lucieran hachas, cuernos y ¡alas!. Por supuesto que merecían ganar sólo por la puesta en escena, ¡joder, pero si el micrófono era un hacha, y escupía fuego y todo!
El sábado por la noche se desató la euforia del metal. Volvieron a sonar en bares los Maiden, los Judas, Helloween... Se agitaban las (pocas) greñas y la cerveza corría a raudales. Sí, parece una letra de Gigatron, pero es cierto. Había algo que celebrar: el rock le había metido un dedo en el ojo a la industria, a los clones-rikimartin, a las calorras, a los gafapastas, al reguetón, a massiel y a su puta madre.

Señores, viva el Rock!

video de la final
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