A M.V. (éste es tu rollo) y M.O.

Dios me dio a elegir al cumplir los 20: o pelo o abdominales.

Elegí pelo, claro, y así me convertí en un heavy tipo 3G (greñas, grande y gordo).

Pero entonces pesaba 75 kilos y tenía el mundo (femenino) a mis pies. Salías de noche, entrabas a un garito y esperabas esa canción poderosa de guitarreo que te hiciera menear las melenas, en una danza ritual de apareamiento que ríase usted del pavo real.

Sin móviles, sin internet en casa, sin más preocupaciones que no juntar las 400 pelas que valía el litro de cerveza... Una melena bien plantada y podías gritar aquello de "yo tengo el poder!!!".

Ahora que deambulo por los 33, me siento un tanto estafado, sobre todo cuando observo ese michelín que se desploma sobre la hebilla del cinturón y las cada vez más bajas en mi cabeza, cual desembarco de Normandía capilar.

Sin querer preguntarme cómo llegaré a los 40, lo cierto es que todavía conservo lo justo de greña y cervicales como para lanzarme a headbangear alguna tonada. Como cualquier hijo de vecino, tengo mi top ten de temas para melenudos, pero sin duda, uno de los mejores, al que nunca he podido resistirme, es éste:

Si el tiempo y la alopecia no me respetan lo suficiente, me temo que tendré que inventar el air hair.